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Para violín solo y electrónicas, 2026
A la memoria de Florencio “o Cego dos Vilares”
(Duración 5’25”)
Obra estrenada por Florian Vlashi el 3o de septiembre de 2026 en el Centro Cultural Gabriel García Márquez de Bogotá, Colombia.
A Fontaneira 1981 nace de una sugerencia del violinista albanés Florian Vlashi: escribir una pequeña obra para violín solo. Después de la experiencia de trabajar con archivos sonoros de la tradición gallega en obras como Faramontaos 1952 y As marxes, tuve claro que quería partir de la música de Florencio López Fernández, conocido como «o Cego dos Vilares».
Florencio fue un violinista y cantor ciego que recorrió durante décadas las ferias y pueblos de las montañas de Lugo. Su forma de tocar, tan personal y reconocible, sigue presente en la música de toda una generación de violinistas gallegos. Para esta obra me centré en las grabaciones que Dorothé Schubarth y Antón Santamarina le hicieron en A Fontaneira en 1981.
Al escucharlas con detalle, me interesó especialmente todo lo relacionado con los aspectos técnicos que le dan ese sonido característico: los movimientos del arco, las ornamentaciones, las cuerdas al aire y los pequeños gestos con los que Florencio comienza y termina sus interpretaciones. Antes de tocar, a veces parece repasar la afinación o enlazar unas notas a modo de preludio. Esos gestos aparecen, por ejemplo, en los compases 37 y 39; el compás 43 transcribe una de sus frases de entrada. Al terminar, suele pasar el arco por las cuatro cuerdas, de grave a agudo, colocando un dedo en la primera para formar el acorde sol-re-la-sol. Esa especie de firma puede escucharse en la anacrusa del compás 110 y al final de la obra.
En las grabaciones escogidas, las cuerdas del violín suenan un semitono por debajo de la afinación habitual: fa#-do#-sol#-re#. Decidí mantener esa scordatura porque forma parte del sonido concreto de las interpretaciones de las que nace la pieza. El violín adquiere así un color algo más grave y menos brillante.
A partir de pequeños fragmentos de sus frases musicales, recorté, combiné y transformé los gestos de Florencio para crear nuevos materiales. La obra se organiza en tres partes, Adagio – Allegro – Andante. En la primera y en la última, los sonidos legato y sul ponticello evocan el recuerdo de sus interpretaciones desde un lugar abstracto y onírico. La sección central reúne los materiales en una música rápida y virtuosa, dominada por el staccato y los golpes de arco secos.
Los compases irregulares de la obra proceden de la transcripción rítmica precisa de los pasajes escogidos. A lo largo de la pieza aparecen también pequeños pizzicato con la mano izquierda y las dobles cuerdas al aire tan características de su forma de tocar.
En la sección final de la obra modulamos un semitono hacia arriba, creando una sensación de calma, y aparecen en la electrónica una serie de armonías que nos transmiten esa sensación de añoranza, de recuerdo de un pasado que ya no está entre nosotros pero que, al mismo tiempo, nos acompaña para seguir creando desde la contemporaneidad y mirando siempre hacia el futuro.
La electrónica de la obra fue creada a partir de pequeñas muestras de audio de los violines del propio Florencio, y podemos escuchar también sus conversaciones con Dorothé Schubarth y Antón Santamarina durante la recopilación.
La obra está dedicada al compañero Florian Vlashi. Fue escrita en 2026, año en el que se cumplen cuarenta años de la muerte de Florencio y en el que yo también cumplo cuarenta. Su estreno fue programado para el 30 de septiembre en el Centro Cultural Gabriel García Márquez de Bogotá, Colombia.
Los materiales sonoros incluidos en este trabajo se publican por cortesía del Arquivo do Patrimonio Oral da Identidade (Instituto de Estudios de las Identidades del Museo do Pobo Galego), en el que se alberga el fondo Schubarth-Santamarina al que pertenecen las grabaciones.
A la memoria de Florencio “o Cego dos Vilares”
(Duración 5’25”)
Obra estrenada por Florian Vlashi el 3o de septiembre de 2026 en el Centro Cultural Gabriel García Márquez de Bogotá, Colombia.
A Fontaneira 1981 nace de una sugerencia del violinista albanés Florian Vlashi: escribir una pequeña obra para violín solo. Después de la experiencia de trabajar con archivos sonoros de la tradición gallega en obras como Faramontaos 1952 y As marxes, tuve claro que quería partir de la música de Florencio López Fernández, conocido como «o Cego dos Vilares».
Florencio fue un violinista y cantor ciego que recorrió durante décadas las ferias y pueblos de las montañas de Lugo. Su forma de tocar, tan personal y reconocible, sigue presente en la música de toda una generación de violinistas gallegos. Para esta obra me centré en las grabaciones que Dorothé Schubarth y Antón Santamarina le hicieron en A Fontaneira en 1981.
Al escucharlas con detalle, me interesó especialmente todo lo relacionado con los aspectos técnicos que le dan ese sonido característico: los movimientos del arco, las ornamentaciones, las cuerdas al aire y los pequeños gestos con los que Florencio comienza y termina sus interpretaciones. Antes de tocar, a veces parece repasar la afinación o enlazar unas notas a modo de preludio. Esos gestos aparecen, por ejemplo, en los compases 37 y 39; el compás 43 transcribe una de sus frases de entrada. Al terminar, suele pasar el arco por las cuatro cuerdas, de grave a agudo, colocando un dedo en la primera para formar el acorde sol-re-la-sol. Esa especie de firma puede escucharse en la anacrusa del compás 110 y al final de la obra.
En las grabaciones escogidas, las cuerdas del violín suenan un semitono por debajo de la afinación habitual: fa#-do#-sol#-re#. Decidí mantener esa scordatura porque forma parte del sonido concreto de las interpretaciones de las que nace la pieza. El violín adquiere así un color algo más grave y menos brillante.
A partir de pequeños fragmentos de sus frases musicales, recorté, combiné y transformé los gestos de Florencio para crear nuevos materiales. La obra se organiza en tres partes, Adagio – Allegro – Andante. En la primera y en la última, los sonidos legato y sul ponticello evocan el recuerdo de sus interpretaciones desde un lugar abstracto y onírico. La sección central reúne los materiales en una música rápida y virtuosa, dominada por el staccato y los golpes de arco secos.
Los compases irregulares de la obra proceden de la transcripción rítmica precisa de los pasajes escogidos. A lo largo de la pieza aparecen también pequeños pizzicato con la mano izquierda y las dobles cuerdas al aire tan características de su forma de tocar.
En la sección final de la obra modulamos un semitono hacia arriba, creando una sensación de calma, y aparecen en la electrónica una serie de armonías que nos transmiten esa sensación de añoranza, de recuerdo de un pasado que ya no está entre nosotros pero que, al mismo tiempo, nos acompaña para seguir creando desde la contemporaneidad y mirando siempre hacia el futuro.
La electrónica de la obra fue creada a partir de pequeñas muestras de audio de los violines del propio Florencio, y podemos escuchar también sus conversaciones con Dorothé Schubarth y Antón Santamarina durante la recopilación.
La obra está dedicada al compañero Florian Vlashi. Fue escrita en 2026, año en el que se cumplen cuarenta años de la muerte de Florencio y en el que yo también cumplo cuarenta. Su estreno fue programado para el 30 de septiembre en el Centro Cultural Gabriel García Márquez de Bogotá, Colombia.
Los materiales sonoros incluidos en este trabajo se publican por cortesía del Arquivo do Patrimonio Oral da Identidade (Instituto de Estudios de las Identidades del Museo do Pobo Galego), en el que se alberga el fondo Schubarth-Santamarina al que pertenecen las grabaciones.
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